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Quienes somos

Manifiesto Traza

Corremos para alejarnos, para perdernos, para ver lo lejos y lo rápido que podemos llegar, corremos para aprender, para descubrir, corremos para alejarnos y, sobre todo, por el placer de volver. Corremos para alcanzar una meta, para demostrarnos que podemos con todo aquello que nos propongamos, para proponernos retos, para sentir que estamos vivos. Corremos fuera, pero, de alguna forma, también lo hacemos por dentro, corremos contra nosotros mismos, contra nuestros límites, contra los que nos imponen y contra los que nos imponemos nosotros mismos. Corremos solos y lo hacemos, también, en compañía de otros.

Corremos para estar en contacto con esa parte más primitiva que muchas veces olvidamos, en el día a día de nuestra vida. Para comprender que hasta que no nos perdemos no empezamos a encontrarnos a nosotros mismos, descubriendo nuestro increíble potencial. Para aprender cosas que desconocíamos de nuestro cuerpo y de nuestra mente, para demostrarnos que somos lo suficientemente fuertes como para acometer hazañas que una vez nos parecieron imposibles.

Sabemos que todos llevamos dentro a alguien extraordinario, capaz de hacer cosas increíbles. Por eso queremos motivar e inspirar a las personas para que aflore esa parte extraordinaria que la gran mayoría no sabe, ni imagina, que tiene.

Nuestro objetivo no es llegar los primeros, somos aquellos para los que llegar ya es una victoria, y el mejor premio la experiencia de haberlo logrado, de haber sido capaces de completar un reto que una vez pareció inalcanzable. Somos los que competimos contra nosotros mismos, pues es igual de satisfactorio ser capaces, que vencer. Somos los que aún disfrutan de las vistas, del placer de perderse, de los pequeños detalles que dan sentido a lo que sentimos cuando recorremos senderos, pistas, caminos de cabras intransitables por la mayoría.

Porque al final, todo esto va de superarse a uno mismo, de marcarse retos y superarlos, de descubrir, nuevos y de que eres capaz de hacer cosas que no imaginabas. De descubrimiento personal y crecimiento. De conocer gente, y compartir experiencias. Va de estar solo, de desconectar, de reconectar con la naturaleza y con nuestra naturaleza más primitiva. Va de apreciar lo que tienes, lo que te rodea, de querer y respetar tu entorno. Va de competir, de cruzar la meta, si quieres, o de simplemente disfrutar del camino. SOBRE TODO DE DISFRUTAR EL CAMINO. Va de perseguir sueños, de hacerlos realidad. Va de locura y de cordura, de desafíos que parecen inalcanzables y retos cumplidos. Va de dejarse llevar por el instinto y de saber calcular bien el esfuerzo. Va de encontrar algo nuevo, de encontrar lo más primitivo, de piedras y madera, de polvo y sol, de frío y lluvia. Va de la vida, porque como en la vida, cabe todo.